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viernes, 8 de octubre de 2010

TEXTO CON USO DE CONECTORES


Este poema tiene un son
que no es el suyo. Imaginad
que estamos bailando un bolero.
Pero la música que suena
yo no la oigo: es otro ritmo,
otro compás, el que yo llevo.
Bailo a destiempo, a contratiempo.
Mi pareja se queja porque
la estoy pisando. ¿Cómo puedo
decirle que escucho una música
que ya sonó o no sonó nunca?
Nos sentamos. No nos miramos.
(No nos veríamos).
El son
de este poema no es el suyo:
llevamos músicas distintas.
Por eso el baile es imposible
y debo desistir.


José Hierro, A contratiempo


El autor ha escrito este texto, como suele ocurrir con la buena Literatura, para ilustrar una sensación universal: la llegada del desamor, cuya comprensión hace que conozcamos mejor nuestros sentimientos: ¿Cómo puedo / decirle que escucho una música / que ya sonó o no sonó nunca? Creo que, en este sentido, el autor conecta bien con el lector –Imaginad, llega a escribir- porque hace referencia a un sentir del que ninguno estamos a salvo: el hecho de que la magia que tuvimos con una persona se desvanezca sin saber bien cómo ha sucedido. Estimo que igual de inexplicable es la llegada del amor como su partida. Por eso es materia digna de un poema: también en esto ha acertado el autor, pues es original abordar el amor cuando se va, tema que no predomina tanto en la literatura como la celebración de su llegada o el sufrimiento por no ser amado: Nos sentamos. No nos miramos. / (No nos veríamos). Es verdad, por otra parte, que, en ocasiones, podemos forzar la situación y negar la realidad mediante el autoengaño que supone imaginar que estamos bailando un bolero; pero la realidad siempre se impone. La imaginación, como herramienta humana contra lo que no nos gusta del mundo, puede ser útil; pero también puede ser traumática si lo que se intenta es huir por completo de la realidad: en este caso, el darse cuenta de que uno está con una persona con la que el sentimiento de estar enamorado ha desaparecido es una realidad cotidiana triste, como el hecho tan poco idílico que de que Mi pareja se queja porque / la estoy pisando. Es duro mantener una situación así porque , como decía, la realidad siempre nos salta al paso: Nos sentamos. No nos miramos. Además, la situación de compartir el vacío que se visualiza en esa imagen es terrible: los mismos ojos ilusionados con los que mirábamos a quien queríamos son los mismos que ahora evitan el contacto con la misma persona. Otro aguijón que nos punza más es el recuerdo de lo que fue, de lo que pudo haber sido y no es. Me refiero a esa música / que ya sonó. Nos sentimos defraudados por la vida hasta el punto de pensar que tal vez nunca estuvimos enamorados, es decir, puede que esa música no sonó nunca. Si el amor es el combustible de la vida, lo que hace que se ponga en marcha; el desamor es el anquilosamiento de ésta, el sentirnos como muertos en vida. No obstante, si hay algo que nos dice que estamos madurando es la capacidad de enfrentarnos con nuestros sentimientos más desagradables, aceptar nuestras limitaciones como humanos y saber tomar determinaciones en la vida. De ahí que me guste –a pesar de lo doloroso del tema- el hecho de que el poema plantee precisamente afrontar el problema al principio y al final -Este poema tiene un son / que no es el suyo y El son / de este poema no es el suyo, leemos- y la entereza que supone concluir, contundentemente, en que debo desistir.

Resumiendo, puedo decir que este poema nos hace reflexionar en cómo nos sobreviene el sentimiento inexplicable a veces del desamor. Nos enseña cómo ese relámpago de lucidez nos hunde en el vacío y en los recuerdos lacerantes. De esta lección extraigo la conclusión de que es vital en nuestro aprendizaje en la vida saber que la madurez implica usar la imaginación para comprender y afrontar mejor nuestros días y nuestros sentimientos, incluyendo los menos gratos, no para huir de ellos. Aceptar que también sufrimos, pero que igualmente somos capaces de encarar la vida y de tomar determinaciones es la lección optimista que me trae el poema de José Hierro: el ser humano ha de tener siempre una capacidad que le ayude a levantarse y saber que siempre puede empezar de nuevo.

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